¡Todo el apoyo a la lucha popular! ¡Para acabar con el boicot estadounidense y la dictadura en Cuba!

Miles de manifestantes tomaron las calles el pasado 11 de julio, en varias ciudades de Cuba (La Habana, Santiago, Santa Clara, Trinidad entre otras), exigiendo comida, vacunación y gritando “libertad”.


En La Habana, las fuerzas de la dictadura cubana atacaron las manifestaciones y detuvieron, entre otros, al activista Frank García Hernández. Historiador, sociólogo y periodista marxista, Frank es uno de los editores del Blog Comunista y organizó la primera reunión de León Trotsky en la isla, en 2019. Además de Frank, el estudiante de la Universidad de Física también fue arrestado durante la represión de protestas de este domingo La Habana, Leonardo Romero Negrín, la directora de la revista Tremenda Nota, Maykel González Vivero, y el estudiante menor de edad Marco Antonio Pérerz Fernández. Todos los activistas de izquierda en Cuba.


La revuelta del 07/11 refleja el creciente descontento popular por el aumento del hambre y la pobreza.
Si, por un lado, Cuba sufre desde hace décadas un severo e inaceptable boicot económico por parte de los sucesivos gobiernos estadounidenses, incluido Joe Biden, que someten al país a inmensas dificultades y privaciones económicas y humanitarias, por el otro, es que Es un proceso de restauración capitalista en la isla que ha sido impuesto durante muchos años por la burocracia que la gobierna. Esta política que ya ha provocado que alrededor del 30 o 40% de los sectores de la economía sean sumisos o controlados directamente por el capital extranjero o directamente por la “nueva” burguesía militar nacional, llevando al país a destruir las bases estructurales, económicas y sociales, que vinieron existir en el período posrevolucionario.

Las consecuencias de la actual crisis económica y de salud han agravado aún más la situación y condiciones de vida del pueblo cubano que, legítimamente, estalló en protestas y manifestaciones callejeras el 11 de julio y tuvo que enfrentar la represión y las detenciones políticas impuestas por el Estado cubano.

Se puso en marcha un proceso de restauración capitalista en el país y, hoy, la situación económica y social de la isla es terrible (el PIB bajó del 8 al 11% en 2020). Las divisas que traían los turistas, responsables de una parte importante de la vida económica de la población, literalmente se agotaron.

Ante la escasez de divisas, el gobierno decidió anticipar una reforma monetaria y cambiaria que unifica las dos monedas emitidas por el Estado y reforma la estructura de la renta nacional. Elimina los subsidios al consumo popular y las empresas públicas, adopta medidas de apertura a la inversión extranjera, provocando aumentos de precios (antes había aumentos salariales de hasta 500%, pero la inflación podría ser más alta). Por no hablar del papel que jugaron las reformas económicas del propio Raúl Castro, que ahora están impactando la revuelta del domingo.

Tras el proceso de restauración capitalista, en 2011, el gobierno cubano facilitó la creación de empresas privadas, autónomas, individuales, que pasaron de 50.000 a más de 500.000 entre 2010 y 2020, en detrimento de las cooperativas y la administración colectiva.

La crisis económica (Bloqueo, restauración, pandemia, turismo casi nulo, escasez de divisas y productos, fin abrupto del CUC – moneda cubana, presión inflacionaria del mercado paralelo, lucro como elemento importante de la economía, desequilibrio entre necesidad e ingresos) ahora impone una trampa sin salida, y siempre son los trabajadores pobres y oprimidos quienes pagan la factura. Además, en junio y julio, Cuba enfrentó el agravamiento de la pandemia, con el riesgo de escasez de jeringas para aplicar la vacuna y un aumento de la curva de contagio.

El propio gobierno previó el descontento y la tensión social con la reforma. Que el imperialismo intente encauzar cualquier manifestación de descontento hacia sus objetivos de liquidar la soberanía de Cuba, y que sus lacayos en América Latina clamen cínicamente por la “democracia” en la isla, mientras la pisotean en sus propios países, es parte del juego sucio que siempre juega. Está claro que el imperialismo “jugará su papel” y los cubanoamericanos en Miami intentarán apropiarse del sentimiento de las calles del 7/11. Desde 1994, la derecha cubana arraigada en Estados Unidos no ha tenido una oportunidad política tan fértil para su militancia contrarrevolucionaria.

El imperialismo al mismo tiempo produce la crisis y se beneficia de las dificultades internas del país. El bloqueo de Estados Unidos representa una parte importante de esta crisis, sin duda alguna. Pero es un error atribuir el problema únicamente al bloqueo.

La Central Sindical e Popular CSP-Conlutas se solidariza con la lucha del pueblo cubano. ¡Todos apoyan la lucha y la rebelión del pueblo! ¡El hambre duele, la lucha es legítima!

  • No a la dictadura; ¡Por el amplio derecho a la libertad de expresión, expresión y organización que defendemos para las personas de todo el mundo!

  • Por la liberación inmediata de todos los presos durante las protestas y el fin de la represión de las manifestaciones. ¡Pelear es un derecho!

  • ¡Fin inmediato del bloqueo a Cuba (que Biden mantuvo ileso)! ¡Ninguna interferencia imperialista de Estados Unidos ni de ningún país europeo!

  • ¡El pueblo cubano debe decidir su destino y debe preservarse su soberanía!

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